Conclusiones (3). Paisajes inestables y codificados.

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La repetición como forma de cambio.

En este documento, la etiqueta paisaje se aplica de forma informal a aquellos entornos de escala y desarrollo extensivo y no basado en la edificación, independientemente de que se desarrollen en ámbitos interiores o exteriores. 

El estudio de sus categorías comunes permite ampliar la lista de características de este conjunto de paisajes. En efecto, todos los elementos de esta lista confluyen hacia la categoría inestable y sus categorías derivadas, en especial borroso y ambiguo. En su mayoría, se trata de propuestas que exploran el terreno limítrofe entre la condición urbana y su entorno. Tal y como se ha hecho patente a lo largo de las últimas décadas, el paisaje contemporáneo ha dejado de dividirse entre “urbano” y “rural”, para dar paso a una franja intermedia de tamaño creciente, en la que la división entre lo “natural” y lo “artificial” es cada vez más difusa. Las referencias expuestas ponen de manifiesto esta condición enfatizando los procesos de disolución de límites que dan lugar a ella. Estos procesos buscan establecer una cierta continuidad formal y espacial entre los elementos que conforman el paisaje. Esto es, parece existir una cierta inclinación a buscar una definición formal autónoma de esta “franja intermedia”, más allá de su mera condición de límite entre dos ámbitos bien definidos, que evite entender dicha franja como un mero agregado discontinuo de elementos pertenecientes a uno u otro ámbito. 

De las referencias escogidas pueden extraerse dos operaciones recurrentes en el camino a la definición de estas franjas limítrofes de paisaje: disolución y homogeneización. 

Las operaciones de disolución implican la producción de continuidad en base a la agregación y recombinación de un gran número de elementos discretos, a menudo aplicando variaciones temporales. La acumulación constante de estratos de información en múltiples configuraciones da lugar a situaciones de hibridación, a la aparición de combinaciones inesperadas con la capacidad de generar sistemas organizativos inéditos. Un ejemplo literal de estas operaciones son los proyectos “Metamorphosis” de Peter Cook.

Dentro de esta categoría, también cabe señalar aquellos casos en los que la superposición a nivel global de una nueva capa de información sobre el paisaje existente permite activar estas operaciones de recombinación. Tal es el caso de “Princeton Battlefield shopping” (A.Borrego), el Cretto de Gibellina (A.Burri), y “Central Park Project” (J.Hejduk).

Por otra parte, las operaciones de homogeneización emplean la metodología contraria: la continuidad en base a la desaparición de los acentos, en favor de una lectura del paisaje como un “espacio blanco”, un lugar genérico cuyos habitantes se encargarán de acentuar en función de sus deseos y necesidades. Esta operación aparece claramente implícita en “The generic city” (R.Koolhaas) y “I´ve heard about…” (R&Sie), y puede extraerse también de los trabajos sobre la Función Oblicua de Virilio. Resulta interesante destacar que todos estos ejemplos plantean desarrollos futuros radicales del habitar urbano (algunos de ellos, como es el caso de “The generic city”, ya en marcha), que sus autores describen y analizan con deliberada ambigüedad (e incluso con cierta ironía), dando la impresión de que la línea que en estos modelos separa la utopía de la distopía es muy delgada, y depende enormemente de nuestra actitud como ciudadanos y como “consumidores de ciudad”. 

Como cabía esperar, estas operaciones de disolución y homogeneización  han aparecido asociadas a las categorías borroso y ambiguo, que, de acuerdo con las definiciones establecidas en este documento, contienen respectivamente el germen de una y otra operación.

Las referencias empleadas comparten a menudo, además, las categorías inestable y mutable, lo que parece indicar un desarrollo continuo de las operaciones de disolución y homegeneización (o emborronamiento y ambiguación) a lo largo del tiempo. En efecto, un repaso a dichas referencias permite determinar su funcionamiento asociadas a una línea temporal (a menudo extensa).

De nuevo, es posible plantear estas operaciones, desarrolladas a lo largo del tiempo, en términos de codificación, esto es, de capacidad de generación de diversidad, bien por superposición de estratos, bien por generación de sistemas homogéneos pero ambiguos, que permitan el despliegue de estrategias de habitación inéditas. 

Al igual que lo reprocesado, lo ambiguo y lo borroso pueden, potencialmente, apuntar hacia lo codificado.

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