Introducción

Inútil e inestable (en Arquitectura) constituye una herramienta para clasificar y organizar las referencias acumuladas durante el curso de doctorado “Automático, Robótico, Codificado”, así como para facilitar la extracción de conclusiones operativas a partir de dicha acumulación.

Para ello, se ha considerado la organización en forma de blog como el sistema óptimo para desarrollar lo que pretende ser el germen de un motor de conclusiones comparativas. El sistema de entradas, categorías y etiquetas permite construir un sistema de referencias dinámico, que puede actualizarse y ampliarse velozmente. Este sistema de referencias, además, permite clasificar la información de forma no unívoca (esto es, no perteneciente a un único grupo), lo que da lugar a una enorme capacidad de cruce, superposición e hibridación de ideas, a menudo con resultados imprevistos.

Por lo tanto, se ha puesto énfasis en la estructura no lineal del documento. Resulta más sencillo y productivo trabajar con él a través de la extracción, por medio de los menús laterales, de categorías o etiquetas concretas, que ponen en relación diferentes referencias acumuladas durante el curso.

Las entradas se dividen en Definiciones, Referencias y Conclusiones. Cada una de ellas ha sido etiquetada y categorizada en torno a un número limitado de palabras clave, que se han definido previamente.

Para facilitar la extracción de conclusiones, se han realizado una serie de representaciones gráficas del contenido del blog y del sistema de relaciones entre referencias generado por el uso de etiquetas y categorías. Estas gráficas han sido la herramienta principal de visualización y extracción de conclusiones sobre el trabajo realizado. Estas gráficas pueden explorarse en formato PDF pinchando sobre ellas en el apartado  “conclusiones”.

Es interesante destacar que la estructura digital construida en este trabajo (que replica la empleada en el blog Automático, Robótico, Codificado) parece constituir un sistema cercano a lo que, a lo largo del curso, se ha definido como sistemas codificados: aquellos sistemas dinámicos cuya configuración les permite reaccionar de forma diferenciada en base a las condiciones de contorno a los que se les someta, y con un grado de flexibilidad y complejidad que los dota de capacidad de proliferación o generación de diversidad.

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Metodología

El presente trabajo toma como material de partida las definiciones realizadas por Vitruvio acerca de las tres condiciones que deben darse para la producción de buena arquitectura, esto es, firmeza (o estabilidad), utilidad y belleza.

A partir de las definiciones de estos términos aportadas por Vitruvio, se han desarrollado diversas contradefiniciones, que formulan los conceptos opuestos a los formulados por Vitruvio. 

Dichas contradefiniciones se aplican, en forma de categorías y etiquetas, sobre el conjunto de las referencias acumuladas durante el curso. Además, el sistema de etiquetas introduce información adicional sobre la naturaleza de dichas referencias, para permitir su clasificación posterior con respecto a la misma.

Por motivos de tiempo y de complejidad, este trabajo emplea sólo dos de las tres condiciones de Vitruvio: estabilidad y utilidad, contraponiéndolas con los términos inestable (y sus derivados mutable, borroso y ambiguo), e inútil (y sus derivados disfuncional, obsoleto y reprocesado).

Por último, se emplean las visualizaciones gráficas del sistema generado, en función de las variables de clasificación invocadas. Ello permite realizar múltiples pruebas tentativas, hasta extraer características comunes de grupos referencias que, de otra manera, nunca habrían sido comparadas.

El objetivo último del trabajo, que tan sólo aparece esbozado en esta versión, será, por tanto, doble: por una parte, contribuir a poner en valor, en el marco de la cultura arquitectónica contemporánea, los resultados obtenidos por estrategias de organización, ocupación y habitación que escapan -o incluso se oponen- a aquellas definidas sistemáticamente como positivas desde los propios orígenes de la disciplina hasta nuestros días. Por otra parte, el comienzo del desarrollo de un sistema dinámico y con capacidad de crecimiento, que permita la exploración y experimentación con el proceso de grandes cantidades de información, de forma sencilla, desprejuiciada e incluso lúdica, en la intuición de que son este tipo de procesos (ligados a actitudes orientadas al disfrute por encima de la muy común imagen cuasi-heroica del trabajo intelectual) aquellos que nos permitirán obtener frutos más frescos.

Conclusiones (1). Ciudades obsoletas, disfuncionales e inestables.

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Reprocesado=sobrecodificado.

Según las definiciones acuñadas en éste documento, las ciudades o sistemas urbanos que responden a estas etiquetas han modificado, tanto positiva como negativamente, las capacidades funcionales para las que fueron planteadas. Como cabe esperar, esta modificación ha venido asociada a la aparición de una componente de inestabilidad a nivel funcional y/o estructural. En varios casos, y específicamente en las ciudades norteamericanas (Detroit, Houston…) el consenso general, tanto a nivel administrativo como intelectual, ha determinado que estas situaciones convierten los esquemas urbanos que estructuran estas ciudades en obsoletos. Desde la lógica del mercado, resulta más sencillo reconstruir estas ciudades en otro lugar que afrontar el problema de replantear su evolución, desarrollo y pautas de crecimiento.

En los países menos desarrollados, o con economías menos despilfarradoras, las estructuras urbanas derivadas de un planeamiento obsoleto no resultan tan sencillas de sustituir por la vía del abandono y la construcción ex novo. Se hace necesario, por tanto, reinterpretar las capacidades funcionales de estas estructuras para ajustarlas a las necesidades reales de sus habitantes. En este documento, esta acción se ha denominado reprocesado, y es necesario añadir que todos los ejemplos ilustrados en el gráfico adjunto contienen dicha cualidad.

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En efecto, todas las ciudades obsoletas, disfuncionales e inestables expuestas tienen en común el haber pasado por un proceso de reprocesado. A diferencia del reciclaje, el reprocesado no implica una modificación de cierta magnitud sobre las cualidades físicas de un elemento o sistema de elementos, sino más bien un replanteamiento creativo del uso que se le da a sus capacidades funcionales.

Así, lugares dispares como el mercado de Oshodi en Lagos y los suburbios de Detroit tienen en común la aparición de estrategias de carácter borroso, basadas en acuerdos individuales y colectivos de sus habitantes, y que aprovechan la inestabilidad inherente a sus estructuras urbanas para desplegar oportunidades inéditas dentro de márgenes de actuación muy estrechos.

Del mismo modo, las operaciones de reprocesado en contextos también urbanos pero menos acuciantes desde el punto de vista social permiten construir sistemas capaces de activar la memoria de dichos contextos (ver Cretto en Gibellina y Central Park Project), y superponerla a modo de estratos sobre los mismos.

La operación de reprocesado permite activar funciones adicionales en un sistema que no las contemplaba en su origen. En este sentido, es posible determinar que el reprocesado constituye una operación codificada, en la medida en la que tiene la capacidad de generar situaciones inéditas de diversidad. Su equivalente más preciso puede, incluso, ser la sobrecodificación: la capacidad de alterar un sistema complejo desde su propio interior.

Conclusiones (2). Obsoleto y reprocesado.

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El aislamiento de las referencias que pertenecen a las categorías obsoleto y reprocesado permite confirmar y ampliar las conclusiones obtenidas sobre las cualidades de las operaciones de reprocesado. En efecto, las referencias expuestas tienen en común la pertenencia a la categoría inestable. Esto es, no son sistemas homeostáticos, en equilibrio, sino que sus propiedades estructurales varían y evolucionan a lo largo del tiempo. En el caso que nos ocupa, esta variación no es tanto física o formal como fruto de un reenfoque de la relación del usuario con el sistema, sea éste una ciudad, un conjunto de objetos (ver Flohmarkt en Berlín), o un conjunto de información (en el caso de obras de arte como los trabajos de Thomas Demand o Peter Luining).

Todas las referencias expuestas contienen la idea de reprocesado, tanto de forma inesperada como en base a una previsión anticipada. En esta última modalidad, el caso de Inter-action Centre, de Cedric Price, constituye un ejemplo paradigmático, en tanto que su planteamiento inicial ya contiene una anticipación calculada de su obsolescencia, así como una estructura funcional ligera y abierta, que permite desarrollar infinidad de operaciones de reprocesado sobre ella, y que desaparecerá sin dramatismo alguno cuando ya no sea necesaria. 

El término obsoleto, por lo tanto, se convierte en un apelativo de carácter relativo, y pierde su significado cuando se emplea de forma genérica sobre el conjunto de las capacidades funcionales de un sistema. En efecto, éste estará obsoleto solamente desde el punto de vista de determinados requisitos, y a menudo una redefinición creativa de los objetivos funcionales a cumplir permitirá a dicho sistema evolucionar a la condición de reprocesado.

Conclusiones (3). Paisajes inestables y codificados.

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La repetición como forma de cambio.

En este documento, la etiqueta paisaje se aplica de forma informal a aquellos entornos de escala y desarrollo extensivo y no basado en la edificación, independientemente de que se desarrollen en ámbitos interiores o exteriores. 

El estudio de sus categorías comunes permite ampliar la lista de características de este conjunto de paisajes. En efecto, todos los elementos de esta lista confluyen hacia la categoría inestable y sus categorías derivadas, en especial borroso y ambiguo. En su mayoría, se trata de propuestas que exploran el terreno limítrofe entre la condición urbana y su entorno. Tal y como se ha hecho patente a lo largo de las últimas décadas, el paisaje contemporáneo ha dejado de dividirse entre “urbano” y “rural”, para dar paso a una franja intermedia de tamaño creciente, en la que la división entre lo “natural” y lo “artificial” es cada vez más difusa. Las referencias expuestas ponen de manifiesto esta condición enfatizando los procesos de disolución de límites que dan lugar a ella. Estos procesos buscan establecer una cierta continuidad formal y espacial entre los elementos que conforman el paisaje. Esto es, parece existir una cierta inclinación a buscar una definición formal autónoma de esta “franja intermedia”, más allá de su mera condición de límite entre dos ámbitos bien definidos, que evite entender dicha franja como un mero agregado discontinuo de elementos pertenecientes a uno u otro ámbito. 

De las referencias escogidas pueden extraerse dos operaciones recurrentes en el camino a la definición de estas franjas limítrofes de paisaje: disolución y homogeneización. 

Las operaciones de disolución implican la producción de continuidad en base a la agregación y recombinación de un gran número de elementos discretos, a menudo aplicando variaciones temporales. La acumulación constante de estratos de información en múltiples configuraciones da lugar a situaciones de hibridación, a la aparición de combinaciones inesperadas con la capacidad de generar sistemas organizativos inéditos. Un ejemplo literal de estas operaciones son los proyectos “Metamorphosis” de Peter Cook.

Dentro de esta categoría, también cabe señalar aquellos casos en los que la superposición a nivel global de una nueva capa de información sobre el paisaje existente permite activar estas operaciones de recombinación. Tal es el caso de “Princeton Battlefield shopping” (A.Borrego), el Cretto de Gibellina (A.Burri), y “Central Park Project” (J.Hejduk).

Por otra parte, las operaciones de homogeneización emplean la metodología contraria: la continuidad en base a la desaparición de los acentos, en favor de una lectura del paisaje como un “espacio blanco”, un lugar genérico cuyos habitantes se encargarán de acentuar en función de sus deseos y necesidades. Esta operación aparece claramente implícita en “The generic city” (R.Koolhaas) y “I´ve heard about…” (R&Sie), y puede extraerse también de los trabajos sobre la Función Oblicua de Virilio. Resulta interesante destacar que todos estos ejemplos plantean desarrollos futuros radicales del habitar urbano (algunos de ellos, como es el caso de “The generic city”, ya en marcha), que sus autores describen y analizan con deliberada ambigüedad (e incluso con cierta ironía), dando la impresión de que la línea que en estos modelos separa la utopía de la distopía es muy delgada, y depende enormemente de nuestra actitud como ciudadanos y como “consumidores de ciudad”. 

Como cabía esperar, estas operaciones de disolución y homogeneización  han aparecido asociadas a las categorías borroso y ambiguo, que, de acuerdo con las definiciones establecidas en este documento, contienen respectivamente el germen de una y otra operación.

Las referencias empleadas comparten a menudo, además, las categorías inestable y mutable, lo que parece indicar un desarrollo continuo de las operaciones de disolución y homegeneización (o emborronamiento y ambiguación) a lo largo del tiempo. En efecto, un repaso a dichas referencias permite determinar su funcionamiento asociadas a una línea temporal (a menudo extensa).

De nuevo, es posible plantear estas operaciones, desarrolladas a lo largo del tiempo, en términos de codificación, esto es, de capacidad de generación de diversidad, bien por superposición de estratos, bien por generación de sistemas homogéneos pero ambiguos, que permitan el despliegue de estrategias de habitación inéditas. 

Al igual que lo reprocesado, lo ambiguo y lo borroso pueden, potencialmente, apuntar hacia lo codificado.

Conclusiones (4). Ambiguo y borroso.

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Dentro de este apartado, es interesante analizar las características de aquellas referencias que responden simultáneamente a las categorías ambiguo y borroso.

Esta búsqueda arroja un gran número de referencias situadas en campos artísticos cercanos a la arquitectura, o que contienen referencias claras a esta disciplina.

De forma general, estas referencias se basan bien en la explotación de recursos fenomenológicos (y específicamente en relación la percepción visual), bien en la construcción de estructuras narrativas, y a menudo en una combinación de ambas técnicas. En cualquier caso, el empleo de dichas técnicas se orienta a la aparición de múltiples posibilidades de interpretación; diferentes capas de significado superpuestas, que pueden “revelarse” o “activarse” mediante distintos procedimientos. Por ejemplo, en el caso de los trabajos de Thomas Demand o Olafur Eliasson, estos procedimientos tienen que ver con su experiencia a través de diversos niveles de atención, mientras que las obras cinematográficas de David Lynch o Andrei Tarkovski emplean sistemas narrativos complejos para estructurar estas “capas” de significado, que se revelan a través de las capacidades intelectuales de interpretación de sus receptores.

Al igual que en el caso de las referencias relacionadas con la arquitectura y el paisaje, el empleo de técnicas específicas en el campo de las manifestaciones artísticas permite aproximarlas al fenómeno de la codificación, esto es, a la aparición de cualidades proliferantes y generadoras de diversidad, en este caso a través de la recombinación y reinterpretación de capas de significado.

Definición: Belleza (Vitruvio)

El hombre de Vitruvio, por Leonardo Da Vinci

En sus Diez libros de Arquitectura, Marco Vitruvio Polión asegura que una estructura arquitectónica debe aunar tres cualidades: Firmitas, Utilitas, Venustas (firmeza, utilidad y belleza).

Desde el punto de vista de Vitruvio, la belleza está relacionada con la proporción natural, y, específicamente, con la proporción del cuerpo humano. Para Vitruvio, producimos obras bellas en la medida en la que somos capaces de comprender los principios básicos de proporción del cuerpo humano y aplicarlos armónicamente sobre los espacios que proyectamos.

“Obtendremos la belleza cuando su aspecto sea agradable y esmerado, cuando una adecuada proporción de sus partes plasme la teoría de la simetría” (*)

(*) Traducción directa del original latino. José Luis Oliver Domingo. Alianza Editorial.